Pensando en Sistemas

Pensando en Sistemas

Cada enero me pongo metas y fallo la mayoría. Este año estoy construyendo sistemas en su lugar: la maquinaria silenciosa que te mueve tengas ganas o no.

Gerardo Ortega

Hoy pensé en el año que viene. Siempre tengo metas. Hacer más ejercicio, ver más a mi familia, seguir aprendiendo, ahorrar. La misma lista, cada enero. Y casi todos los años fallo. Incluso con un buen plan, la meta se queda ahí afuera y nunca termino de alcanzarla.

Este año estoy probando otra cosa. En lugar de mirar fijamente las metas, estoy construyendo los sistemas que deberían llevarme a ellas. Trabajo con sistemas todo el día como ingeniero, pero los sistemas no son solo código. Gobiernan tus mañanas y tus hábitos. Moldean cómo tratas a la gente cercana. Deciden casi todo lo que te pasa, y casi nunca los ves haciéndolo.

Así que este año estoy apuntando el pensamiento sistémico a mi propia vida. Algunas cosas que aprendí sobre los que de verdad funcionan:

  • Se pueden medir. Sabes, sin adivinar, si están funcionando.
  • Se retroalimentan. Los resultados cambian cómo corre el sistema la próxima vez.
  • Son fáciles de ajustar. Los afinas en lugar de derribarlos.

Esa es la prueba. Ahora los principios sobre los que construyo.

Un buen sistema elimina la decisión

Decidir lo correcto una y otra vez, solo con fuerza de voluntad, te agota. Un buen sistema te quita la decisión de encima. ¿Quieres comer mejor? No tengas comida chatarra en casa. ¿Quieres correr en la mañana? Deja la bolsa lista la noche anterior, junto a la puerta. La mejor decisión es la que nunca tienes que tomar.

Construye para los días malos

Los días malos llegan. Con un sistema debajo de ti, un día malo es un tropiezo en vez de un derrumbe. Manda dinero al ahorro de forma automática, antes de poder gastarlo. Deja holgura en tu semana para que un solo incendio no queme todo. Construye una vida que se doble.

Vuelve automático el aprendizaje

El aprendizaje es lo primero que se cae cuando andas ocupado. Un sistema pequeño lo mantiene vivo. Una página al día son 365 al año. Treinta minutos cada mañana son más de cien horas para diciembre. Las cosas pequeñas se acumulan, mientras el sistema sea lo bastante ligero como para que de verdad lo sigas.

El cambio real está en hacia dónde va tu atención: fuera del resultado y sobre el proceso. Dejas de obsesionarte con bajar diez kilos y empiezas a correr el sistema, la caminata diaria y las comidas planeadas. Dejas de contar libros y simplemente lees antes de dormir.

Así que este año apuesto por los sistemas sobre las metas. Las metas te dicen hacia dónde apuntar. Los sistemas son los que te mueven.

Gerardo Ortega

About Gerardo Ortega

Software engineer focused on AI and scaling, polyglot programmer, coffee enthusiast, and lifelong learner. Passionate about machine learning, data science, and building great products.